jueves, 15 de junio de 2017

Kaguya-Hime no monogatari (El cuento de la Princesa Kaguya)



“Kaguya-Hime no monogatari” es una película del famoso Studio Ghibli, de 2013. Los aficionados al nihongo de entre vosotros habréis podido traducir como algo parecido a “Historia de la Princesa Kaguya” y seguramente estaréis pensando: “¿Kaguya como el espaciopuerto lunar Kaguya del universo Android1?”
¡Correcto, esa misma Kaguya!
Por supuesto esta historia no está basada en Android, sino que está basada en la “Historia del cortador de bambú”, que fue escrita en el Japón del siglo 10. Dado que, por lo que he podido leer, esta película sigue de forma razonablemente fiel el texto (no literal, pero aproximada) creo que podemos hablar de ella sin considerarlo spoiler como tampoco habría spoiler de Caperucita Roja.

Poco más o menos, un cortador de bambú (un leñador, por así decirlo) encuentra dentro de una planta una niña prodigiosa que crece de forma acelerada y da muestras de otras misteriosas cualidades, a la que adopta como propia.
Más tarde encuentra en otra planta muchísimo oro, con el que se mudan a la capital a hacer de la niña, apodada Takenoko (¿como el juego del panda comedor de bambú de Antoine Bauza? ¡Correcto!2), una princesa, porque creen que ese es su destino.


El resto de la historia la podéis leer en cualquier lado. Lo importante, me parece a mí, es la incapacidad de nuestra princesa Kaguya/Takenoko de encontrar su lugar. Algunos nobles se muestran un tanto reacios a aceptarla como a una igual por tener un origen (teóricamente) humilde; cuando trata de volver a su pueblo en la montaña al que tanto añora, resulta que los lugareños la tratan con temor reverencial porque ahora es una princesa (ni siquiera la reconocen, de hecho); tratan de casarla pero ella se niega a pertenecer a nadie y rechaza a todos los pretendientes, uno tras otro, hasta rechazar al mismo Mikado sólo para encontrar al amor platónico de su infancia con mujer e hijo…
No puede ser noble, no puede ser humilde, no puede casarse, ni la dejan ser realmente libre y, sin embargo, le encanta este mundo (¿es posible que esta chica prodigiosa sea de otro mundo? Pista: espaciopuerto lunar Kaguya (no, no es spoiler, que fue escrito hace 1000 años)).
El mensaje final viene a ser que la vida es bella pero duele y al final te mueres. Es importante identificar las cosas realmente importantes. Resulta bastante agridulce, como muchas de las historias que he visto del País del Sol Naciente.

¿Agridulce? ¿Entonces le puedo poner esta película a los críos para que se queden fascinados mientras yo me tomo un café o se van a quedar traumatizados? Diría que esta no es una película que vaya a entusiasmar a los niños por varios motivos, y ninguno es que se vayan a quedar traumatizados (aunque la inevitabilidad del destino es, ciertamente, desasosegante).



El primero es que me parece que los problemas que aborda están más bien en el lado interno y filosófico. Me identifico con el punto de vista de los padres y entiendo que quieran darle lo mejor (ser una princesa, aunque sea a golpe de talonario y matrimonio con uno de los hombres más notables de las islas) aunque creo que nadie le pregunta a la chica si eso es lo que quiere. Tampoco es que ella se de cuenta de lo que realmente quiere hasta que es demasiado tarde, y también me identifico mucho con eso. Es una tragedia vieja como el tiempo y aquí se repite.

Por otro lado, la película es parsimoniosa. No tiene prisa, ninguna. Por explicarlo rápidamente. ¿Os acordáis de “Lluvia de albóndigas”? Esta película está en las antípodas. “Lluvia de albóndigas” es muy rápida, disparatada y comienza con la frase (escribo de memoria): “…cuando todo parecía perdido, miré fijamente a la derrota y encontré esperanza”.
En “El cuento de la Princesa Kaguya” te puedes pasar un rato viendo como unos niños retozan por un bosque, roban un melón o cantan una canción (de gran importancia en la historia, por cierto).
No estoy diciendo que no sea relevante todo lo que pasa, es sólo que no tiene prisa por contarlo, ni tiene un Olaf para soltar algún chiste (ni mucho menos tropieza nadie para darse un coscorrón), ni tiene por qué acabar bien por decreto.



¿Qué tiene entonces? Primero, algo interesante que contar. Fijaos que aún no me he quejado de la duración, y es una película lenta de más de dos horas. Eso es porque es capaz de llenar las dos horas.
Segundo, una elegancia y una belleza plástica que llaman poderosamente la atención. El dibujo, de corte muy tradicional (y no me refiero a que parezca de Disney), es una maravilla y demuestra una vez más que las CGI no son necesariamente la única ni la mejor de las opciones disponibles.

Para ir acabando confesaré que cuando acabé de verla sabía que me había gustado pero no tenía claro si bastante o sólo estaba bien. Después de dejarla reposar me he dado cuenta de que me ha gustado más de lo que creía y que el poso que me ha dejado es muy bueno.

Esta es pues, una película intimista y profunda, muy bonita y que vale, sin duda, la pena. Muy recomendada.

Como película para los niños… depende del niño. Si queréis una recomendación más digerible para los retoños os podría mencionar “Kubo and the Two Strings”, que también es de ambiente nipón y también es una película estupenda.





1 Android como la serie de juegos y libros de Fantasy Flight Games, no el sistema operativo.

2 https://boardgamegeek.com/boardgame/70919/takenoko

lunes, 29 de mayo de 2017

La Bella y la Bestia (2017)

Be our guest!


Hola a todos. ‘Beauty and the Beast’ (2017) es una versión en imagen real del homónimo clásico moderno de Disney (1991).

Asumo que conocéis el argumento, así que puedo saltar directamente a decir que la película, necesaria, lo que se dice necesaria, no era (claro que las ganancias han sido de unos 1.000.000.000$, así que a Disney sí que le habrá parecido muy necesaria). Al fin y al cabo es la misma historia prácticamente punto por punto, pero en vez de tener lobos de dibujos animados tienes lobos CGI. Advertencia, me resultan más convincentes los de dibujos.

En fin, en el debe también pongo que 2017 dura algo más de dos horas y 1991 apenas hora y media. Esta media hora de más se la reparten entre algunas canciones adicionales y unas escenas donde se explica algo más del trasfondo de los protagonistas.
Las tres canciones nuevas no son de mis favoritas, aunque siento simpatía por ‘Evermore’ y su final calcado de los de alguna escena de ‘The Hunchback of Notre Dame’.
Las escenas no puedo decir que estén mal per se pero no creo que aporten información realmente relevante.
Me explico, todos sabemos que la madre de Belle no está pero los detalles de cómo y por qué no acaban de ser importantes. Sabemos que el padre se la lleva al campo, la sobreprotege y ya nos hacemos una idea de cómo ha sido su vida y su relación. Somo capaces de llenar los huecos, que los veo más como elipsis que como deficiencias en la historia.
La escena de la infancia del príncipe Bestia parece destinada a eximirle de parte de la responsabilidad por su comportamiento, dado que era un niño muy bueno que fue corrompido por su cruel, sanguinario y gamberro padre.
Ya entendíamos que la Bestia era fruto de su entorno de lujo y poder sin responder ante nadie. ¿No podíamos asumir que el príncipe era mala persona y pagó por sus actos? ¿Era necesario suavizarlo pasando la responsabilidad a su padre que no aparece para nada más? Cada palo que aguante su vela, ¿no? Me parece sobreproteger a la audiencia, por pequeña en edad que esta sea.

Por cerrar la parte negativa dejo caer que, si la moraleja que nos venden es que la belleza está en el interior, ¿no resulta contradictorio que la recompensa final sea que el príncipe se vuelva guapo? ¿No resulta más honesto (y un poco kinky) que Belle se case con la Bestia?

Y una duda que siempre me ha quedado, ¿la Bestia es el Delfín de Francia? Porque a pesar de ser Francia y él ser un príncipe siempre me ha parecido que es un príncipe un tanto genérico y aislado del entorno.

En fin, reconduzco. Visto lo malo vamos a ver lo bueno.

La película de 1991 era buena y esta también está bien. Hace tiempo que vi la de dibujos pero, por lo que recuerdo, me impactó más. Aún así, esta no resulta una pérdida de tiempo.

Igual que antes, pero con partes actualizadas.

Las canciones que te gustaban antes te gustarán ahora y si la historia te gustaba, te seguirá gustando porque original no es pero (pequeños excesos de información parte) está bien contada y resulta entretenida. Excepción: la escena final de Gaston es un tanto decepcionante, como si pasara porque tenía que pasar y se nos acababa la película. No hay momento de máxima emoción ni crescendo atronador (ver la susodicha ‘The Hunchback of Notre Dame’ para ver cómo dar emoción a la imagen con unos coros dramáticos).

Los personajes que han mejorado algo, ya que los de dibujos los recuerdo un tanto arquetípicos: Gaston es arrogante y egoista; LeFou es la quintaesencia del sidekick del malo; Belle es una princesa Disney...
Aquí, como en ‘Moana’, Belle se toma la molestia de puntualizar que no es una princesa. Claramente Disney trata de desmarcarse de su propio y bastante obsoleto legado para darle a sus protagonistas un nuevo y muy necesario enfoque. Remito al comentario que pusimos en su día de ‘The Sleeping Beauty’, donde todo el mundo es, en esencia, un botarate almibarado.
Gaston no deja de ser un matón ególatra con problemas psiquiátricos pero LeFou, al menos, desarrolla un sentido crítico que acaba por permitirle tomar sus propias decisiones. Un gran paso para el secundario adulador. Por otro lado LeFou es gay. La parte que me resultó novedosa al respecto es que no parece que le den importancia, ni lo remarcan especialmente, ni es un alocado cómico, ni el amigo gay de la protagonista, ni arquetipos similares. Sencillamente, es.
Si tenemos en cuenta que varias generaciones se han educado con las películas de Disney (frase muy matizable, pero sabéis por dónde voy) esta naturalidad me parece un paso colosal.
Aparentemente hay sitios donde no están de acuerdo y la película fue secuestrada o se le puso una calificación de “No recomendada para menores de 16 años” por este motivo.

¡Hasta Kevin Kline está entrañable!
(chiste interno, porque conozco gente a la que no le gusta)

Las actuaciones son buenas y saben hacer entrañables y con matices a personajes que ya son conocidos y nos podrían resultar menos interesantes. Para nada, todos me resultaron cercanos y creibles (dentro de lo que te puedes creer un cuento de hadas) y suben un punto el nivel de la película. Excepción: la cara de pánfilo de la Bestia al volver a su forma humana. Otro punto para que no se destransforme nunca y se quede con forma de Bestia, que mola mucho más.

Para acabar algo que debería resultar esperable. Visualmente es muy bonita, los paisajes preciosistas y es como para sacar postales a tutiplén. CGI a tope, claro, pero lo tomas o lo dejas.

El problema de esta versión, además de que podía durar un cuarto de hora menos, es que existe la versión de 1991 y ya se sabe que para que se te recuerde has de ser el mejor, el primero o el único. La versión de dibujos pegó primero, por lo que pegó dos veces, y esta no es claramente superior a aquella, por lo que el factor nostalgia hará que los que peinamos canas tendamos a la que ya conocimos y las nuevas generaciones supongo que a esta de acción real, porque les parecerá más moderna que los dibujos.
De todas formas es una propuesta muy digna y aunque no hace nada nuevo, lo que hace lo hace bien, así que si os gustó la original os recomiendo ver esta nueva versión.

Hasta la próxima.




P.D: releyendo esto he de decir que esta versión me gusta más de lo que posiblemente el texto trasluce. Si os parece puedo reescribir el final así: las comparaciones son odiosas y esta película no es perfecta pero mola.

viernes, 28 de abril de 2017

Más allá de la Dragonlance

No, si molar, mola, pero puede haber vida más allá.

Hola a todos. El otro día un amigo me comentó que estaba un poco de bajón con la literatura medieval fantástica porque todo le parecía más o menos igual, con las honrosas excepciones de ‘A Song of Ice and Fire’ y ‘The Kingkiller Chronicle’; claro que los ejemplos que salieron a la palestra fueron ‘Forgotten Realms’ y ‘Dragonlance’ que son alta fantasía de corte más bien juvenil así que entiendo por qué todo parece tener un patrón preestablecido (¡Se ha levantado la Diosa de las Cosas Feas! ¡Busquemos la Espada-Que-Todo-Lo-Corta y el Hechizo-Que-Todo-Lo-Puede para derrotarla!1).

Voy a hacer una pequeña lista de libros que haya leído y que no encajen en el perfil mencionado por si a alguien le sirve de algo. Ah, no están en ningún orden en concreto.
Etiquetar esto como investigación es darme más mérito del que toca porque, al fin y al cabo, no me he puesto a investigar nada y tiro de memoria, aunque mi esfuerzo me llevó leerlos…
Os dejos unos enlaces para que hagáis vuestro propio Wikiattack!

· Conan, the Barbarian (Robert E. Howard et al.): aunque es un género muy clásico, la espada y brujería no tiene mucho que ver con la alta-fantasía-sólo-un-10%-de-humanos-en-el-mundo. Conan es bastante más interesante que el bárbaro descerebrado que igual os ha llegado de la cultura popular. No es que sean demasiado complejos pero para nada despreciables. Igualmente divertidas son las aventuras de Solomon Kane, del mismo autor. En ninguno de los dos casos hagáis mucho caso a las películas (sólo la de Milius está bien).

No os perdáis el aspecto de Conan y Belit en la época...

· Fafhrd and the Gray Mouser (Fritz Leiber): otra serie de historias acerca de dos aventureros de espada y brujería, posiblemente más humanos que Conan, pero no menos interesantes.

Hay un cierto estilo buddy movie.

· The Eternal Champion (Michael Moorcock): un poco extraño porque hay mucha filosofía acerca del equilibrio cósmico entre la Ley y el Caos y los distintos planos del Multiverso. Además el Campeón Eterno es una entidad que vive en perpétuo conflicto en todos los espacios y tiempos. La encarnación más conocida es el trágico antihéroe Elric de Melniboné, portador de la espada negra, Stormbringer.


Elric, Strombringer y el Cuerno del Destino. Un clásico.

· Geralt z Rivii (Andrzej Sapkowski): un clásico moderno popularizado, si lo necesitaba, por unos excelentes videojuegos. Muchas intrigas y humor negro en un mundo de fantasía oscura donde al pobre Geralt le iría mucho mejor si fuera más antiheroico y no se empeñara en tener conciencia en un mundo que, como podéis ver si miráis por la ventana, no necesariamente se recompensa a los buenos. He de avisar que me parece que al final de la saga se le va la cabeza a Sapkowski pero, por si queréis probar, el primer libro (compuesto de relatos cortos) es extraordinario.


No os dejéis engañar por las espadas. Aunque, evidententemente, les da mucho uso, en los libros las lenguas están mucho más afiladas y son una fuente inagotable de citas.

· The Black Company: la última de las Compañías Libres de Khatovar es un grupo mercenario que tiene una serie de libros que, habiendo leido la primera trilogía, me parece muy recomendable. Tiene un estilo muy épico en cuanto a escala de los acontecimientos pero rápido, directo y cercano en cuanto a los personajes que componen la Compañía, a los que acabas conociendo bastante bien. Es oscuro pero menos de lo que parecería por el argumento. Lo resumiría en la frase “War is a cruel business prosecuted by cruel men. The gods know the Black Company are no cherubim. But there are limits.”2Si hay límites es que no eres tan mala gente, incluso aunque trabajes para mala gente3.


La Dama es mala gente, pero son profesionales y hay trabajo.

· Vlad Taltos (Steven Brust): una serie de ambientación muy fantástica (si no recuerdo mal los humanos son minoría) pero que, al menos los primeros libros, funcionaban más como relatos de intrigas palaciegas y detectives. Hace ya años, pero los recuerdo con cariño.

Cuando he visto estas portadas he tenido que ponerlas en grande.

· Malazan, the Book of the Fallen (Steven Erikson): esta serie no la he leído porque leí el prólogo del primero, donde el autor se autoproclamaba el Salvador de la Fantasía Epica y decidí que ya lo leería en otro momento. Tengo entendido que son buenos, interesantes y complejos, y los tengo recomendados por gente de confianza.

Al no haberlo leído no sabía qué imagen poner que fuera representativa, así que os pongo la portada de un disco que me gusta: Echoes of Battle, de Caladan Brood (grupo llamada así por un personaje de esta serie).

· Discworld (Sir Terry Pratchett): un clásico del humor que parodia todos los anteriores y mucho, mucho más. Es tan absurdo como agudo y certero.
Precaución: es irregular y no todos son igual de buenos (aunque en general están muy bien) y, en la medida de lo posible, yo me atendría a la versión original.

Grafitti en recuerdo de Pratchett y su obra.

Como ya os habréis fijado, en la mayoría de los casos a la serie se la conoce por el nombre del protagonista, porque en estas historias las personas son importantes y los conflictos son, muchas veces, internos. A mí me suele resultar más interesante esto que los artefactos perdidos y los ejércitos de dragones (aunque Dios me libre del día en que no me resulte interesante un ejército de dragones).

Vamos, que esto es sólo lo que me ha venido a la mente, ¡dejad algunos comentarios con más recomendaciones!




1 A pesar de todo me declaro aficionado al género.

2 Traducción a bote pronto, por si alguien no controla mucho el shakesperiano: “La guerra es un negocio cruel ejercido por hombres crueles. Los dioses saben que en la Compañía Negra no somo querubines, pero hay límites”.

3 Recordemos que el Almirante John Arbuthnot Fisher dijo: “The Essence of War is Violence. Moderation in War is Imbecility." ("La esencia de la guerra es la violencia. La moderación en la guerra es una imbecilidad"). Edificante.

sábado, 22 de abril de 2017

Split (Múltiple)



Hola a todos. Ya he visto “Split” (en España, “Múltiple”), la última de Shyamalan.

Después de una serie de películas progresivamente peor recibidas (no entraré ahora en si fue de forma justa o injusta, porque de todo hay) este autor volvió al radar con la modesta en cuanto a medios pero interesante en cuanto a resultado “The Visit” y parece que consolida su recuperación del favor de crítica y público con “Split”, una cinta que me ha resultado interesante y entretenida.

Tres chicas son secuestradas por un siniestro personaje que tiene 23 personalidades diferentes (a lo que alude el título) y las encierra en algún tipo de sótano para vaya usted a saber qué pérfidos propósitos.

La premisa no es tremendamente original y el desarrollo sigue los patrones del thriller de terror psicológico, lo que es interesante, porque con el planteamiento podía haber sido un slasher de terror adolescente pero no lo es, a pesar de que encontramos a tres jovencitas de buen ver que van perdiendo progresivamente la ropa. Esto, que es uno de los reclamos más básicos y menos brillantes del género, en esta película tiene su simbolismo dado que representa la vulnerabilidad o resiliencia de las protagonistas.

Claire y Marcia han tenido vidas normales y razonablemente fáciles, por lo que apenas tienen una pequeña capa de protección y, en cuanto la pierden, se quedan (literal y metafóricamente) en bragas.
Casey, por no destripar el argumento, lo dejaré en que ha tenido una vida trágica y dura y que no es ajena al dolor por lo que tiene una gruesa capa de protección contra toda agresión externa, que aquí está representada por la enorme cantidad de camisas que lleva.
La imagen es muy clara. Unas pierden una camiseta y se quedan totalmente vulnerables. Casey lleva otra camiseta debajo. Y otra debajo de esa. Y otra debajo de esa…
Por supuesto todas estas capas la protegen del daño pero también la aíslan de las circunstancias más normales, como queda reflejado en la escena inicial donde en una situación social ella siempre parece distante, defensiva y retraída.
Sin querer hacer mucho destripe también os diré que el secuestrador tuvo una infancia igualmente dura y trágica (motivos distintos). Por qué el dolor convierte a unas personas en supervivientes y a otras en monstruos1 es algo que supera el alcance de la película, pero da que pensar.

Casey resistiendo con su tercera o cuarta camiseta.

Volviendo un poco a la historia, la película tiene un cierto misterio dado que el antagonista (interpretado por James McAvoy, la cara que me resultaba más reconocible del reparto) no sólo tiene 23 personalidades distintas, sino que va a aflorar la 24ª y nadie sabe muy bien cómo va a ser (aunque la apodan “La bestia”), ni qué va a pasar entonces mientras el resto de personalidades conspiran a favor o en contra, y tampoco sabes si la película se adentrará en el género fantástico/sobrenatural o será realista. Todo puede parecer algo confuso pero me resultó intrigante.
Por suerte sólo aparecen unas pocas de las personalidades en pantalla y las que aparecen tienen características propias (algunas me resultaron muy divertidas, como el niño de nueve años). Me resultó muy entretenido ver a McAvoy saltar de una interpretación a otra y me dio la impresión de que se lo había pasado bien.

McAvoy en sus múltiples caracterizaciones.


Para la gente especialmente aprensiva os informo de que la cantidad de sangre es escasa y no especialmente escabrosa (dentro de lo que son los parámetros del género) porque esto, como ya he dicho al principio, es más psicológico que slasher pero que no deja de ser una historia de miedo y tiene su dosis de violencia.

En definitiva, que es una cinta interesante, con un Shyamalan con pulso para este tipo de historias, un McAvoy muy entretenido y algunas cosas para pensar.
Partiendo de la base de que no va a revolucionar el cine, yo la vi con agrado.




1 Como “monstruos” me estoy refiriendo, evidentemente, a la gente que secuestra y asesina, no a la personalidad múltiple.

Lamentablemente el papel tradicional del trastorno de identidad disociativo (como me dice la Wikipedia que se llama) en el cine es el de asesino psicópata. No os fiéis de todo lo que veis en pantalla.

martes, 4 de abril de 2017

The Last Full Measure - Civil War

This civil war has divided the people
The land of the free speak of history no more
What have we learned from all these wasted lives?


Hola a todos. Hace ya unos meses salió al mercado el siguiente disco de los suecos Civil War, llamado “The Last Full Measure”, y como sé que os estáis comiendo las uñas os dejo este comentario para que no sufráis más.

Lo primero que conviene recordar es que “The Last Full Measure” es la última de la trilogía de novelas históricas acerca de la guerra civil estadounidense formada por “The Killer Angels” (disponible en español como “Ángeles asesinos”), “Gods and Generals” (“Dioses y generales”) y este “The Last Full Measure” (“El último aliento”).
Evidentemente algunas canciones tratan de la susodicha guerra, como “The Last Full Measure” o “Savannah” (sobre la ‘Marcha de Sherman hacia el mar’), otras de los EEUU en general, como “America”, “Gangs of New York” (¡Hola, Scorsese!) o “Tombstone” (‘Doc’ Holliday y los hermanos Earp, claro) y, por último, el resto acerca de los temas más diversos. Ya las leéis vosotros, que me estoy alargando más de lo previsto. El caso es que la temática es de corte histórico y no necesariamente bélico.

Si estáis familiarizados con la banda yo diría que este es una mezcla de los discos anteriores. Tiene elementos más rápidos como “The Killer Angels” pero “TLFM” me parece más variado y un poco más elaborado. Por resumir diría que “TLFM” me gusta un poco más (aunque “TKA” me sigue gustando mucho).
“Gods and Generals” era más variado, pero también más irregular. La mejores canciones de “G&G” son, posiblemente, mejores o más llamativas que las de “TLFM” pero las menos buenas de “G&G” son claramente menos buenas que las de “TLFM”. Por lo tanto este es un disco más regular y más uniforme, aunque tiene también momentos muy buenos y originales, como “Tombstone”, que tiene las estrofas de un estilo ska-metal muy divertido (tampoco estoy muy puesto en ska, así que si no se parece en nada, mis disculpas por el desliz).

Imagen desactualizada pero es la del libreto.

Tenemos, en definitiva, un disco de buena calidad que no veo por qué no ha de satisfacer a cualquier aficionado al power metal, con suficiente variedad como para no hacerse nada repetitivo, teclados muy presentes pero que no se llevan la fuerza de la canción por delante (ejem, ejem, “The Last Stand” – Sabaton, ejem…) y la peculiar voz de Nils Patrick Johansson. Esta puede atraer más o menos y es cierto que igual no tiene la fuerza o gravedad que podrías esperar para estrofas como “We're rolling like thunder, we burn and we plunder / The Principle of the scorched earth / Civilians are dying, the children are crying / But this is the way of the world!” pero que le da una gran emotividad, por ejemplo, a los estribillos de “The Last Full Measure”. A mí me gusta, pero entiendo que no todo el mundo la comparta.

Para acabar, en un momento de señales proféticas digno de Íker, os mencionaré que este disco de Civil War finiquita la mencionada trilogía literaria de la guerra civil americana, la última frase del disco (versión sin ‘bonus tracks’) es “This will end the Civil War” y poco después el cantante dejó el grupo. ¡No pude evitar pensar que Civil War cerraban la paraeta!
Por suerte ya tienen nuevo cantante y vuelve a quedar demostrado que las señales y profecías son discutibles cuando menos.

Resumiendo. Es un disco con canciones que van de lo bueno a lo muy bueno, con algunos grandes momentos, algunos divertidos y otros emotivos, que no puedo sino recomendar.

Hasta la próxima.


sábado, 25 de marzo de 2017

Rogue One



Hola a todos. Ahora he podido ver “Rogue One: a Star Wars Story” y, por si os interesa, he aquí mis pensamientos.

Lo primero que me he encontrado en la película es que hay una introducción de unos cinco o diez minutos que podría haberse resumido en: “El Imperio mató a mi madre y secuestró a mi padre, el científico, para que trabajase en la carrera armamentística”.
Por cierto, no estoy seguro de que pegarle un tiro al cónyuge de tus empleados sea una buena táctica de reclutamiento, ni siquiera para el Imperio.

Bueno, el escenario ya lo conocéis. Hay una galaxia muy lejana donde uno de los bandos, ya en la primera mitad de la película, asesina a confidentes en callejones oscuros, tortura prisioneros, remata a los heridos con un tiro en la cabeza, organiza emboscadas en mercados a plena luz del día (no sea que no pillen a ningún daño colateral)… el otro bando, es el Imperio.

¡¿Qué me dices!?!, ¡¿quo modo?!, WTF!

Llamadme tiquismiquis, pero yo creo que está feo.

Pues eso, que tenemos aquí una visión mucho más sombría de la Alianza Rebelde, que choca con todo lo visto en las películas anteriores, donde los buenos eran buenos y los malos, malos. Era una visión ingenua e irreal pero parte de la magia radicaba en ella. Es como si encontráramos a Lancelot usando tácticas de Geralt de Rivia, o a Aragorn como el Guts de Berserk. Todos son personajes que me gustan, pero cada uno tiene su mundo y su ambiente y, el problema que me encuentro aquí, es que habían construido una determinada mitología durante siete películas e incontables derivados (que se dice pronto) que se basaba en que la Alianza eran “los buenos” y el Imperio “los malos” y en “Rogue One” han tratado, digo yo, de darle un aspecto más realista a la cosa. Lo malo es que este realismo es gris y lleva a la gente al Lado Oscuro.

Entonces, tras la prescindible introducción, encuentro dos bandos peleando por el poder en la galaxia sin que ninguno me produzca especial simpatía. Eso es malo, dado que la falta de implicación me permite tener más tiempo para ver qué está pasando.

Lo que pasa es que tenemos una serie de escenas de acción donde los stormtroopers son thugs de nivel 1 con 1 punto de vida cuyas armaduras no protegen contra los blaster (¡ni contra los palos!), que no son capaces de acertarle a alguien en un pasillo a menos de 5 metros de distancia (cosa que cualquiera con dos horas de videojuego FPS puede hacer) y aún no han entendido que buscar cobertura es importante (dos horas de FPS, o menos). Cuando esto se repite a lo largo de toda la película acabas con la sensación de que no hay ninguna amenaza que vaya a generar ninguna emoción y no entiendes cómo el Imperio puede dominar nada con semejante ejército de botarates.
Por supuesto, cuando el guión lo exige pueden acertar, aunque les cuesta, y cuando un personaje ha de arrodillarse junto a su amigo moribundo para despedirse, dejan de disparar para no molestarle en tamaño trance.
Que no se me olvide mencionar que, a estas alturas, los malos siguen largando discursos antes de disparar. Por favor...

Hay dinero y efectos metidos en las escenas de acción pero no me parecieron especialmente brillantes por todo lo anteriormente expuesto y por la previsibilidad de la mayoría de acontecimientos (¡seguro que esto lo hace tal personaje!, ¡seguro que ahora se muere!, etc). Si os da la sensación de que va a pasar, pasa.

Es posible que se exagere un poco en algunos momentos.

Por otro lado, hay intentos de humor a lo largo de la película pero no me encajaron mucho y, por cada chiste potable, había dos intentos poco afortunados. El argumento y los personajes están desprovistos de humor, así que no había necesidad de intentarlo de forma tan obvia, incluso infantil a veces. 

Esto último me ha hecho pensar que a los personajes no les he visto un gran entusiasmo, ni optimismo, ni alegría. La protagonista quejándose de que el Imperio ha acabado con su familia; el otro, que lleva luchando desde los seis años y está amargado por las cosas que ha hecho; el piloto, que no sé que pinta en todo esto; el ciego que repite lo de la Fuerza como un mantra pero que tampoco sé de dónde ha salido y no le veo en verdadera comunión con el entorno, ni con la Vida (así, en mayúsculas). Es más un ciego con superpoderes, como un Daredevil, parte 2.
Al final me parecieron peones al servicio de una historia que ya estaba escrita (al fin y al cabo está pasando pocos días antes que “Una nueva esperanza”) y no me importaron demasiado ni me implicaron mucho en sus vidas o problemas (que no parecían existir más allá de antagonizar con el Imperio).

Aquí puedo patinar seriamente (ya hace tiempo que no veo la serie original) pero creo recordar que lo de la Fuerza se consideraba algo antiguo, prácticamente extinto y casi supersticioso, pero en esta película todo el mundo dice “Que la Fuerza te acompañe” pese a no haber un jedi ni medio por la zona.
 Quizá sea para intentar mantener una continuidad con las películas anteriores y cumplir el expediente de la nostalgia, como el completamente innecesario cameo de una pareja de droides que no hace falta mencionar, y la discutible decisión de hacer un rostro digital para hacer reaparecer a Tarkin y Leia (originalmente Peter Cushing y Carrie Fisher). La tecnología es buena, pero no tanto, y parecen muy artificiales. El resultado no me convence y no hubiera pasado nada por poner unos actores caracterizados, con un parecido razonable, como cuando se contrató a Michael Gambon como Dumbledore por el fallecimiento de Richard Harris. Tampoco es que se parecieran mucho, de todas formas.

Hubiera dicho que asomarse al espacio sin el equipo apropiado daría problemas pero parece que no.

Estaba releyendo lo escrito hasta ahora y me temo que os va a quedar la impresión de que la película me ha caído antipática, lo que es rigurosamente cierto, así que cierro recapitulando:
El argumento ya está visto en otras muchas cintas de acción y aventuras. No es particularmente malo, pero no es nada del otro jueves y se mete en un fangal moral del que no sale bien librado.
El humor y la alegría están ausentes o no funcionan muy bien.
La acción sufre de los mismos defectos que otras mil predecesoras. Es espectacular pero nada creíble y poco sorprendente.
Me gustaría saber qué hubiera pasado si está película no hubiera tenido el sello de Star Wars, con la Estrella de la Muerte y Darth Vader, que tiran mucho.